Hotel Montaña
AtrásEl Hotel Montaña de Jarabacoa se presenta ante el viajero curioso no como un destino, sino como una historia congelada en el tiempo. Su estatus oficial de "Cerrado Permanentemente" es solo la capa superficial de una narrativa compleja que abarca desde el glamour de una época pasada hasta el abandono y los fallidos intentos de resurrección. Para quienes buscan un Alojamiento en la región, es fundamental entender que este lugar, a pesar de su imponente nombre y su rica historia, no ofrece Habitaciones disponibles. De hecho, su estado actual es un testimonio del deterioro, un marcado contraste con los vibrantes Hoteles que sí operan en la zona.
Es crucial hacer una distinción importante desde el principio: este histórico y abandonado Hotel Montaña no debe confundirse con un moderno y lujoso proyecto inmobiliario de nombre similar, "La Montaña Jarabacoa", que también incluye un hotel boutique. El establecimiento del que hablamos es una reliquia estatal, un edificio con un pasado profundo que hoy se encuentra en un limbo administrativo y físico.
El Esplendor de Antaño: Un Icono de la Hotelería Dominicana
Para comprender la importancia del Hotel Montaña, es necesario retroceder en el tiempo hasta el 13 de agosto de 1949, fecha de su inauguración durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Concebido como una joya para el turismo de montaña, este Hotel estatal fue erigido en el paraje El Puerto, un enclave privilegiado para seducir a los amantes del ecoturismo mucho antes de que el término se popularizara. Con sus 22 habitaciones, el hotel gozó de una acogida inmediata; crónicas de la época relatan que ya tenía todas sus capacidades reservadas incluso antes de abrir oficialmente sus puertas, tanto por figuras del gobierno como por turistas ansiosos por ser parte del acontecimiento.
En sus años dorados, esta Hostería era sinónimo de prestigio. Sus salones, adornados con detalles de caoba que aún hoy se resisten a desaparecer, acogieron a huéspedes distinguidos. Funcionó como el perfecto Hospedaje para quienes buscaban un retiro en el clima templado de Jarabacoa, convirtiéndose en un recordado nido de amor para recién casados y un refugio de tranquilidad. Las fotografías de su apogeo muestran una estructura elegante, integrada con el paisaje, prometiendo una experiencia exclusiva lejos del bullicio de la ciudad. Era, en esencia, un pequeño Resort de montaña que representaba el lujo y la visión turística de su tiempo.
La Larga Caída: De la Gloria a las Ruinas
El declive del Hotel Montaña no fue un evento súbito, sino un proceso gradual y doloroso que lo transformó en la sombra de lo que fue. Para 2017, la situación era desoladora. Un reportaje del periódico Diario Libre pintó un cuadro desolador: el hotel, que en su día fue un referente, se había convertido en una granja improvisada donde el escaso personal de seguridad criaba gallinas y patos. Los pasillos que antes resonaban con las conversaciones de la élite ahora estaban silenciosos y consumidos por el deterioro. La piscina, otrora un oasis de relajación, era un estanque de agua sucia para las aves de corral, una metáfora perfecta de su estado de abandono.
Los problemas del hotel no eran solo estructurales, sino también financieros y legales. La propiedad arrastraba una deuda millonaria, superior a los 100 millones de pesos dominicanos, originada por un complicado proceso de arrendamiento que fue anulado por la justicia en 2009. Una sentencia judicial determinó que el contrato de arrendamiento había violado los principios de transparencia de la administración pública, dejando al hotel en un limbo legal y con una carga financiera que ha complicado cualquier intento de rescate. Este panorama explica por qué, a pesar de su valor, el lugar dejó de ser una opción viable como Posada o cualquier otro tipo de establecimiento turístico.
Un Intento de Rescate: La Esperanza Fallida de 2019
A pesar del abandono, el valor histórico y turístico del Hotel Montaña no pasó desapercibido para su propietario, el Estado dominicano, a través de la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo (CORPHOTELS). En agosto de 2019, surgió un rayo de esperanza. CORPHOTELS organizó una vista pública para presentar un pliego de condiciones con el objetivo de remodelar y poner en funcionamiento el emblemático hotel bajo la modalidad de concesión.
El plan era ambicioso y parecía prometedor. Se buscaba atraer a un inversor privado, ya fuera una persona física o jurídica, que estuviera dispuesto a devolverle su antiguo esplendor. La inversión mínima exigida era considerable: 150 millones de pesos dominicanos destinados a obras civiles, acondicionamiento, decoración y equipamiento completo del inmueble. El evento contó con la presencia de autoridades locales y representantes de la comunidad, quienes veían en la reapertura una oportunidad para generar empleos y dinamizar la economía de Jarabacoa. Sin embargo, a pesar del optimismo inicial, el tiempo ha demostrado que este esfuerzo no llegó a materializarse. No se conocen noticias posteriores sobre la adjudicación de la concesión, y videos y comentarios más recientes, como uno de 2022 que sigue hablando de su estado de abandono, sugieren que el proyecto quedó estancado.
El Hotel Montaña Hoy: Un Monumento al Abandono
Hoy, el Hotel Montaña sigue cerrado, un esqueleto arquitectónico que atrae más a exploradores urbanos y fotógrafos de la decadencia que a turistas en busca de Villas o Cabañas. Su estructura se mantiene en pie, pero vacía de vida y propósito. Para el viajero contemporáneo que planifica una estancia en Jarabacoa, es imperativo saber que este lugar no figura entre las opciones de Hospedaje. No hay recepción, no hay servicio, y ciertamente no hay Apartamentos vacacionales ni un simple Albergue. Es una propiedad fantasma.
Su historia es un activo cultural para Jarabacoa, pero su realidad física es un pasivo. Los viajeros deben dirigir su búsqueda hacia los numerosos establecimientos que sí están en pleno funcionamiento, ofreciendo desde lujosos Departamentos hasta acogedores Hostales que permiten disfrutar de la belleza natural de la región. El Hotel Montaña permanece como una lección sobre cómo la burocracia, las deudas y el paso del tiempo pueden condenar incluso a las propiedades más prometedoras. Su futuro es incierto; podría permanecer en ruinas durante años o, eventualmente, encontrar un inversor con la visión y los recursos para orquestar su tan esperada resurrección. Hasta que ese día llegue, solo puede ser visitado a través de fotografías y relatos de su pasado glorioso y su presente melancólico.